Tres de los puntos fuertes de la ceremonia de inauguración de las Olimpiadas de Beijing que vimos por tele han demostrado que, en cuestiones de propaganda, no todo lo que brilla es oro, y vienen a sumar cierto desencanto a unos Juegos manchados por la represión, la censura y la politiquería.
A más de uno habrá extrañado el límpido cielo que se disfrutó durante la ceremonia de apertura, que parecía desmentir los dichos de la prensa internacional sobre la contaminación imperante sobre la capital pekinesa. Lo cierto es que los Juegos Olímpicos van a significar para China un retroceso industrial de dos meses, tiempo que que la actividad de las fábricas cesó para disminuir los índices de smog que los habitantes sufren si no hay prensa internacional cerca.
Muchos, también, se habrán quedado prendados con la pequeña Lin Miaok, que con se vestidito rojo y su cristalina voz entonó La oda a Madre Patria para después levantar el vuelo colgada de cables. Ha trascendido en declaraciones del director musical de la ceremonia, que ya han sido eliminadas de la web, que en realidad la dueña de la impresionante voz era otra niña: Yang Peiyi, un poco más gordita y con los dientes un tanto torcido. “En bien de la Patria“, la más agraciada Miaok realizó un playback del que nadie se dio cuenta.
El punto más polémico y gratuito, sin embargo, es el de los juegos artificiales, rubro en que los chinos le llevan al resto de la humanidad unos cuantos cientos de años de ventaja, y por lo que seguramente no quisieron que cupiera ninguna posibilidad de error y deslucimiento. Por ello produjeron una secuencia de un minuto de juegos artificiales digitales que intercalaron con las transmisión en vivo. Sí, muchas de las bonitas centellas no eran de verdad.
¿Cómo se dice WTF en mandarín?
Fuente | Microsiervos
Imagen | El País













