Hace unos meses, la controvertida participante del Gran Hermano británico Jade Goody fue protagonista de uno de los hechos más enfermos de la historia catódica: las cámaras del confesionario la enfocaron mientras era notificada sobre los resultados de su biopsia. Los televidentes de la India pudieron observar en vivo la reacción de una persona al recibir una sentencia de muerte en el corto plazo.
Jade abandonó el concurso para someterse a un tratamiento, que ha mostrado ser infructuoso: le quedan dos meses de vida. Sin nada que perder, regresa a la portada de las revistas de chismes: venderá la exclusiva de su boda por el módico precio de 790.00 euros.
Aunque en un primer momento se había difundido el rumor de que Jade había vendido a la BBC los derechos para difundir su muerte en directo (un rumor diseminado inluso por la prensa de cierta trayectoria).
Lo cierto es que sólo vende las fotos de su boda, en un intento de dejar a sus hijos un patrimonio con lo único que sabe y supo hacer: el escándalo.
Fuente | Público
Imagen | Blogtele













